[LNURadio] Diego Manusovich: “Generosidad, matemática y desarrollo”

El desarrollo de una comunidad se logra cuando los consensos son amplios. Si un gobierno nacional construye mil escuelas y el siguiente degrada a secretaría a un ministerio de salud, entonces estamos perdidos. Si un gobierno local cree que el techo de su gobierno es mantener las plazas ordenadas, hacer asfalto de vez en cuando y mantener la piedra caliza en condiciones regulares, entonces estamos en problemas.

 

¿Qué rumbo queremos para nuestro Chivilcoy en los próximos 20 años? ¿Hay iniciativas transversales que estén pensando cómo vamos a salir de nuestros problemas actuales? Hay caos en el tránsito, en los tratamientos de residuos, en la calidad del agua potable, en la oferta pública de deportes, hay problemas en la promoción de empleo genuino y de microemprendimientos, en la oferta cultural descentralizada, en el acceso a viviendas dignas, en la detección temprana de abusos y violencias de género, en la calidad educativa y la infraestructura de nuestras escuelas, etc, etc.

Parece como si nuestras iniciativas comunales estuvieran “adormecidas”. Siento que la política, “el arte supremo de pensar en el bien común”, se redujera a un tironeo mezquino y vulgar de facciones en pugna. Parece que aquellos dirigentes que tienen la sensibilidad social necesaria para ofrecer su tiempo y su energía para militar en sus partidos políticos, no tuvieran una vocación cierta en lograr cambios reales a largo plazo.

¿Cómo vamos a caminar firmemente hacia el porvenir sino es convocando con generosidad a todos los que más o menos coincidimos en cierto ideario nacional y popular? ¿Alguien cree certeramente que el fraccionar nos hace mejores? ¿Alguien cree que armando el grupo del subgrupo, el partido del subpartido nos hace más fuertes para enfrentar las tempestades?

Hay tantos temas pendientes que cualquier lista resulta corta. Cualquier problema necesita fuerzas y empuje y recursos económicos y voluntades para resolverlo más rápido y más fácil. Diez personas empujando un auto lo hacen arrancar al instante, dos personas tal vez necesiten muchos metros y se cansen relativamente pronto.

Tal vez los dirigentes políticos que construyen, consensuan y articulan sean los más importantes para nuestro presente. Es tan importante viajar al destino correcto como hacerlo en un medio de transporte eficaz y seguro. Cada vez que estuvimos razonablemente unidos desde nuestro ideario progresista la ciudad creció con felicidad. No podemos darnos el lujo de privilegiar nuestras diferencias en vez de buscar las coincidencias. La naturaleza ni el mercado impiadoso van a preocuparse por nuestro desarrollo humano.

Lamentablemente esta clase dirigente de hoy en casi todos los partidos políticos, parece privilegiar sus egos antes que el bien común colectivo. Parecen seres pequeños a la luz de aquellos grandes estadistas que hicieron crecer a nuestras comunidades con tesón y generosidad política. No hay nada más triste para la historia que líderes caprichosos, ignorantes o desconfiados.

¡La unión hace la fuerza amigos! Para gobernar o para crear consensos de cambio es imprescindible la matemática: cuando se suman muchos, los problemas se empequeñecen.

Seguimos pensando.-

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